Abdu'l-Bahá

`Abbás Effendí (23 de mayo de 1844 - 28 de noviembre de 1921) más conocido como ‘Abdu’l-Bahá, fue el hijo mayor y sucesor de Bahá'u'lláh, el profeta fundador del bahaísmo. Sus tratados y escritos sentaron las bases de la actual administración bahaí.

“Oh vosotros, los occidentales, sed amables con aquellos orientales que vienen a residir entre vosotros! Olvidad vuestro convencionalismo cuando habléis con ellos; no están acostumbrados a eso. A los orientales ese proceder les resulta frío y poco amistoso. Procurad, en cambio, que vuestro comportamiento sea comprensivo. Demostrad que estáis llenos de amor universal. Cuando os encontréis con un persa, o con cualquier otro extranjero, habladle como a un amigo; si está solo, ayudadle, servidle complacidos; si está triste, consoladle; si es pobre, socorredle; si está oprimido, liberadle; si está en la miseria, confortadle; si así lo hacéis, demostraréis, no sólo con palabras, sino con hechos y con la verdad, que consideráis que todos los seres humanos son vuestros hermanos.”


“El jardín que más agrada a la vista y alegra al corazón es aquel en el que crecen, una al lado de otra, flores de diferente matiz, forma y perfume, siendo este vivo contraste de color el que lo hace atractivo y hermoso. Lo mismo sucede con los árboles. Un huerto lleno de árboles frutales es una delicia; igualmente lo es una plantación de diferentes especies de arbustos. Su encanto reside precisamente en la diversidad y la variedad; cada flor, cada árbol, cada fruto, además de ser hermoso en sí mismo, pone de manifiesto, por contraste, las cualidades de los demás, y muestra la especial belleza de cada uno y de todos ellos.”


“¿Por qué fuimos trasladados desde el reino mineral al reino vegetal, y desde la planta al reino animal? Para alcanzar la perfección en cada uno de estos reinos, para poseer las mejores cualidades del mineral, para adquirir el poder de crecimiento de planta, para poder ser adornados con los instintos del animal y poseer las facultades de la vista, oído, olfato, tacto y gusto, hasta que del reino animal accedemos al mundo de la humanidad y somos dotados de razón, de poder de invención y de las fuerzas del espíritu.”