A pesar de toda la dura charla sobre China durante los debates presidenciales, Romney y Obama eludieron cualquier mención del historial sospechoso de China en materia de derechos humanos, corrupción y estado de derecho. Al no abordar estos temas controvertidos, los candidatos están protegiendo una asociación estratégica con China a expensas de los valores y creencias humanos esenciales.