Creo que la gente asume que porque hablo como hablo, crecí con dinero, y luego tuve que decir: ‘No, crecí pobre’. Y luego pensé: ‘¿Por qué tengo que jugar este juego en el que la única experiencia negra que es auténtica es aquella en la que creciste en la pobreza?’ Quiero decir, es ridículo.