Conozco a algunas personas que viven esta vida mucho más aislada en Los Ángeles, donde sus pies nunca tocan el suelo público. Salen del baño, de la sala de estar, se meten en el garaje, en el coche y lo siguiente que se sabe es que están en el servicio de aparcacoches del restaurante, de la tienda o de la oficina. Están en una burbuja todo el tiempo.