Para un novelista de espías como yo, la historia de Edward J. Snowden lo tiene todo. Un hombre impulsado por el ego y el idealismo, ¿alguien puede distinguir los dos? – deja atrás su trabajo y su bella novia. Debe decirle al mundo que ha llegado el Panóptico. Sus amos juran castigarlo y él se dirige a Moscú en una búsqueda desesperada de refugio.