Los niños pueden aprender mucho sobre las necesidades y los deseos al reconocer lo que la gente vive sin. Una rutina común, pero que no debe pasarse por alto, es hacer una donación familiar a una organización benéfica para los menos afortunados. Pídale a sus hijos que busquen artículos, juguetes o ropa que ya no usan y que contribuyan con esos artículos en una caja de colección.