Si damos la espalda a los escitas que nos han provocado, cuán vergonzosamente marcharemos contra los bactrianos rebeldes, pero si pasamos por delante de Tanais y hacemos sentir a los escitas, por nuestra experiencia, que somos invencibles, no solo en Asia, es no hay duda de que la propia Europa, así como Asia, estarán dentro de los límites de nuestras conquistas.