La deuda, hemos aprendido, es el fósforo que enciende el fuego de cada crisis. Cada crisis tiene su propio grupo de villanos: elija su favorito: banqueros, reguladores, banqueros centrales, políticos, consumidores demasiado entusiastas, agencias de calificación crediticia, pero todos requieren un ingrediente similar para crear una verdadera crisis: demasiada influencia.