Cuando tenía ocho o nueve años, escribí una nueva versión de ‘Peter Pan’ para la obra de la escuela. No lo usaron, me imagino que era imposible de interpretar, pero como recompensa por no hacer mi guión, me ofrecieron cualquier papel e instintivamente fui por el Capitán Garfio. Seguí tratando de ser aterrador, pero todos se rieron de mí.