Si éramos pobres, no lo sabíamos porque supongo que no extrañas lo que nunca tuviste. Entonces, ya sabes, nos conformamos con lo que sea. Solíamos hacer nuestros propios juguetes y solíamos jugar con peonzas y canicas. Un bolsillo lleno de canicas, y eras rico, no te preocupabas por no tener dinero.