En 1984, protagonicé ‘Greystoke: La leyenda de Tarzán’, mi primera película. Mis líneas terminaron siendo dobladas por Glenn Close, supuestamente porque mi acento era ‘demasiado sureño’. Fue completamente humillante en ese momento. Me convertí en el hazmerreír. Me sorprende que me las arreglé para levantarme y sacudirme el polvo.