Todo el mundo prefiere unos alimentos a otros, pero algunos adultos llevan esta tendencia al extremo. Estas personas tienden a preferir los tipos de comida blanda que pudieron haber disfrutado cuando eran niños, como pasta simple o con mantequilla, macarrones con queso, pizza de queso, papas fritas y sándwiches de queso a la parrilla, y restringen su consumo a unos pocos platos.