Los seres humanos nacen solitarios, pero en todas partes están encadenados, cadenas de margaritas, de interactividad. Las acciones sociales son formas improvisadas, a menudo valientes, a veces ridículas, siempre extrañas. Y en cierto modo, toda acción social es una negociación, un compromiso entre ‘su’, ‘ella’ o ‘su’ deseo y el tuyo.